29 julio 2013

Villa Consuelo: Integración familiar Madereros innatos "Ferretería & Maderas Beato"

CON EL SUDOR DE SU FRENTE

Chichí y Danny Beato están siempre al frente de la ferretería familiar, que ya tiene más de 30 años formando una generación de comerciantes.

Santo Domingo.- El lema de progreso de la familia Beato, que ha logrado crear un negocio exitoso de más de treinta años de historia, garantizado el sustento de tres generaciones, responde a un dicho popular que reza: “La unión hace la fuerza”.

Ferretería y Maderas Beato es un ejemplo palpable de trabajo, dedicación e integración familiar, que comenzó hace 31 años en la calle Máximo Grullón esquina Oviedo, en Villa Consuelo, con la determinación de emprendimiento de don Caonabo Beato, quien ha enrolado al progreso a sus siete hijos y a dos de sus nietos.

Beato, oriundo de Moca, provincia Espaillat, llegó a Santo Domingo en los años 60 tras una oferta de trabajo que le hizo un primo suyo que había puesto una maderera y luego fue conquistado por un hermano que puso un negocio similar. Esa experiencia le sirvió de antesala a la decisión de emprendimiento que lo llevó a hacer su propio espacio en el mercado de la madera.

Danny Beato, el menor de los siete hijos de don Caonabo, refiere que su padre siempre tuvo mucha habilidad para los negocios, pero asegura que la responsabilidad de una familia numerosa, que le era difícil sostener con un empleo, fue su mayor estímulo para lanzarse a un proyecto de negocio, que hoy se ha convertido en un ícono del comercio en Villa Consuelo.

Caonabo Beato padre, y Danny Beato hijo
Por más de quince años el establecimiento fue solo de madera. A Caonabo no le gustaba la idea de vender muchos artículos, sino que prefirió enfocarse en uno o dos productos, pero los hijos tuvieron la visión de establecer una ferretería especializada en complementos para la madera”. “Villa Consuelo fue siempre una zona de negocios tradicionales y la madera era uno de ellos, pero la nueva generación de la familia quiso innovar al percibir que los clientes tenían dificultadas para conseguir los complementos para los trabajos de ebanistería. Nos compraban la madera, pero tenían que ir a la autopista Duarte a comprar las bisagras y a la carretera Mella a buscar cerámicas”, explica Danny.

Cuando el negocio se inició, cuatro de los siete hermanos estaban empleados y tres se unieron a su padre en el incipiente proyecto, aunque al cabo del tiempo todos se integraron y seis de ellos han permanecido en la actividad productiva que aprendieron de su progenitor. Tres de ellos bajo el “ala” paterna y tres en tiendas aparte, pero bajo el mismo concepto.

El establecimiento, que abrió sus puertas con cuatro miembros de la familia se ha convertido en un negocio robusto de 80 empleados. En la ferretería, Danny y su hermana Ana Mercys (Chichí), son los encargados de velar por ese tesoro familiar, mientras que el mayor de los Beato, Bolívar, está al frente de la maderera, que se encuentra a pocos metros de distancia.

Relato
La madera es parte de sus vidas desde que llegaron a Santo Domingo, enfatiza Danny. “Recuerdo que vivíamos en una casa que estaba en la parte de atrás del almacén de madera de mi tío (quien los trajo de Moca para que Caonabo trabajara en la maderera), y solíamos jugar entre los trozos de madera”, cuenta el “benjamín” del clan Beato.

Chichí relata que empezó a trabajar en la maderera Los Guandulitos, propiedad de su tío, cuando aún estaba en el colegio. Allí trabajó durante cinco años hasta que se trasladó al negocio de su padre que recién se fundaba.

“Yo era cajera, archivaba, hacia los cheques y todo lo que se necesitaba”, refiere con satisfacción.

Esta mujer de espíritu laborioso ha dedicado los últimos 20 años de su vida al negocio familiar, y a pesar de que hizo una licenciatura en Turismo ha decidió continuar en la herencia de su padre.

Danny, en cambio, recuerda que estudiaba en las mañanas y al mediodía iba a la maderera, donde poco a poco fue adquiriendo responsabilidades junto a sus hermanos mayores.

Asegura que a los diez años trabajaba con su padre y, a pesar de su corta edad, era capaz de orientar a los clientes sobre el tipo de madera que buscaban y de calcular el precio según la medida de cada pieza.

Danny dice que haber trabajado desde pequeño lo ha fortalecido como ser humano porque le enseñó la responsabilidad de luchar por lo que se quiere y asegura que pretende transmitir el amor por el trabajo que aprendió de su padre y sus hermanos mayores a sus dos hijos de ocho y cinco años.

“Aunque en la actualidad el negocio está fortalecido ha sido un camino de treinta años de sacrificio de todos los miembros de la familia”, enfatiza.
TIENDAS APARTE

Jovanny, quien fue uno de los fundadores de Maderas Beato junto a Caonabo y Chichí se independizó y tiene el establecimiento Abastecimientos Beato, en la avenida Duarte, al igual que Odalis, que tiene un negocio similar en la carretera San Isidro.

Anulfo también tiene un negocio de abastecimiento en Santo Domingo Este, que complementa con el ejercicio de la agronomía que ejerce como encargado de la finca familiar en Villa Mella.

Ana Luz es la única de los siete hermanos que no ha continuado la línea de negocio de su padre, sino que se dedica a la venta de bienes raíces, aunque dedicó algunos años al negocio familiar.

“Nosotros estamos siempre pendientes de qué se está usando. Cuando vamos a un restaurante a un hotel o cualquier establecimiento nos fijamos en los llavines, las bisagras, los detalles y complementos para estar siempre a la vanguardia en el negocio”. 
Fuente: ListinDiario.com.do
 

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